Igualdad de género llega a las peluquerías danesas

La Junta para el Tratamiento Igualitario exige que se acaben las diferencias de precio entre los cortes de pelo de hombres y mujeres ¿En qué minuto comenzamos a desviarnos?

Esta mañana recibí un correo con la noticia de que Dinamarca, uno de los países líderes en la lucha por la igualdad de género ha enfocado últimamente su objetivo en los salones de belleza del país.

Y es que el mes pasado la Junta para el Tratamiento Igualitario determinó que las diferencias de precios entre los cortes de pelo para hombres y mujeres son ilegales, y ordenó a una peluquería a pagar 2.500 coronas a una mujer que denunció los diferentes valores en cortes de pelo según el género.

Como respuesta Connie Mikkelsen, presidenta de la asociación danesa de peluqueros y maquilladores independientes señaló al tribunal que fijar los precios se va a convertir en una pesadilla y advirtió de un "caos en los precios". "Simplemente, se tarda más con las mujeres", dijo el lunes en un comunicado.

Por lo que finalmente la justicia será quien decida si la fijación de igualdad de precios en género va o si los peluqueros tienen que encontrar otro modo de cobrar por sus servicios, según la duración del trabajo o el tipo de corte. ¿En qué minuto comenzamos a desviar el objetivo?

Más allá de entrar en la absurda discusión de que un corte de pelo nada tiene que ver con géneros, sino que más bien, con estilos, largos o cuidados, etcétera, es preocupante que un país reconocido a nivel mundial por su ferviente actividad pro igualdad de género en temas como igualdad salarial, derechos biológicos, además de ocupar el séptimo lugar en el Índice de Brecha de Género Global del Foro Económico (criterios económicos, educativos y sanitarios), confunda su objetivo en temas que realmente NADA tienen que ver con un tema de géneros, sino que con el trabajo y dedicación que requiera la persona que lo solicita.

O acaso... ¿Un metalero-chascón no requiere tanto o más cuidado que una mujer con reflejos? De eso,  mejor que hablen los entendidos, lo cierto es que al parecer el afán pro igualdad de derechosen Dinamarca se está escapando de las manos.

¿Por qué se llega a esto?

Fuente: Mail Online

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