¿Nos emociona demasiado lo extranjero?

Una cosa es apreciar otras culturas del mundo y otra muy distinta es rendirles culto.

Creo que muchas chicas mexicanas lo han experimentado. Esa emoción rara cuando tu amiga está saliendo con un chico de Italia o tu particular orgullo de que el primer chico que besaste era irlandés (ejém), que el vestido para tus quince años fue traído de París o que tu tía siempre te trae chocolates Suizos. Siempre se te salen palabras como "random", o "cool"

Debo confesar, que hasta antes de comenzar es escribir para Belelú, muchas de estas cosas me parecían muy normales. De hecho, solía pensar que en realidad debía ser algo bastante común en muchos países. Después me di cuenta de que estamos bastante, gringo-procesados(?) y muchas cosas de esa y otras culturas se nos apetecen como muy deseables. Y no sé si se lo podamos achacar a aquello del Wanderlust.

Todo bien hasta que a la hora que me tocaba defender los temas que yo elegía diariamente para plantear aquí, comenzaba a recibir comentarios como: Oye, pero, ¿eso no es muy consumista? y cosas por el estilo. Me di cuenta también, que a una buena parte de la población nos interesa mucho más lo que hacen o deshacen las hermanas Kardashian que lo que le pueda suceder a cualquier personaje de la televisión mexicana. He notado que sabemos más lo que pasa en otros lugares del mundo que en México. Aunque si alguien lo hace, normalmente se le podría llamar malinchista, que es otro asunto.

Hoy me topé con esta noticia, y mientras una parte de mí quería hacer una nota para publicarla aquí, la otra parte me decía que era algo trivial sólo hablar de que un par de modelos internacionales visitan el país. ¿Por qué no habrían de hacerlo si Cancún cuenta con paradisiacas playas caribeñas, hoteles de lujo y tiendas exclusivas?

Digo, es probable si hubieran visitado Niza, no habría una nota sólo porque "pasearan". Tendría que pasar algo en verdad emocionante. Lo preocupante no es tanto que nos gusten las cosas productos o costumbres de otros países, sino que pareciera que no dejamos mucho espacio para las cosas buenas que tenemos o sobre las que podríamos construir.

¿No será hora de revalorizar nuestro culto por lo extranjero?

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