Trucos para mantener la casa oliendo a hogar

No hace falta comprar aromatizantes para que la casa siempre huela agradable, utiliza lo que ya tienes.

Cómo me hubiese gustado, cuando me mudé a vivir sola, que mi mamá me regalara una libreta con tips y recomendaciones para mantener las cosas funcionando como se debe o, al menos, algún tipo de advertencia sobre lo que podía esperar que sucediera eventualmente.

Aprendí que hay que lavar el refrigerador más seguido de lo que imaginaba (una vez al mes me funciona perfecto), que dejar una cajita de bicarbonato de sodio abierta dentro de él hace que los olores no se queden a vivir ahí para siempre y al fin entendí la imperante necesidad de tener una cajita de cerillos en el baño.

Vivir en una ciudad tan contaminada como el Distrito Federal significa, aprendí, que no es una buena idea dejar las ventanas abiertas todo el día -no por el miedo a que entre un ladrón- sino por que al llegar a casa te encontrarás invariablemente con una cantidad impresionante de polvo y las cortinas prácticamente podridas. Si a esto le agregan una alfombra... uff, la fórmula perfecta para el desastre, suciedad y malos olores.

Entonces, como no tenía muchas opciones para mantener el departamento fresco y libre de olores (lo cual puede ser muy desagradable, sobre todo si se tienen mascotas), encontré algunas soluciones sencillas y se las comparto:

1. Cuando estés en casa, procura abrir todas las puertas y ventanas posibles aunque sea un ratito para dejar que circule el aire. Abre las cortinas en las habitaciones para evitar que se humedezcan y los malos olores se impregnen en tu ropa, alfombra y cama.

2. Además de ser una decoración très chic, tener un jarrón con flores aromáticas en el área social funciona como el mejor desodorante/aromarizante de ambientes. Mis favoritas son las mariposas.

3. Cuando cocines algo sumamente oloroso, como pescado, o si utilizas mucho ajo o aceite, pon a hervir en una olla separada un poco de agua y suavizante para ropa.

4. El microondas es otro lugar donde a los olores les encanta alojarse. Limpia el interior con un paño húmedo y una vez que hayas retirado todos los fragmentos de comida que se caen o embarran en las paredes, mete un trastecillo de plástico con un poco de agua y jugo de limón y ponlo a calentar por un minuto.

Y tú, ¿tienes algún otro secreto para mantener los malos olores fuera de casa? ¡Compártelo con nosotras!

powered byDisqus