Encuestas: Y a ti ¿Cómo te patearon?

"No eres tú, soy yo", "Necesitamos un tiempo"... frases que con el tiempo se convirtieron en verdaderos clásicos para poner fin a una relación, pero sin duda deben existir formas más rebuscadas u originales. Términos de antología ¿Te atreves a compartirnos tu historia?

El término de una relación puede ser el equivalente de una verdadera tragedia griega, sin embargo, la utilización de subterfugios como "no eres tú, soy yo", "necesitamos un tiempo", "las cosas no son como antes", puede transformar está agónica transición en una absurda y por qué no,  memorable comedia.

Que te corten por mensaje de texto, por Facebook o en menos de 140 caracteres, parece ser la nueva tendencia en tiranía amorosa, pero sin duda, deben existir un millón de formas más originales o menos rebuscadas para decir que "la flor se murió".

Términos de antología, pateaduras que no se olvidan. Te invitamos a compartir tu historia en esta nueva sección de encuestas dedicada a nuestros lectores más atrevidos, donde los mejores post serán publicados en nuestro sitio ¿Te atreves a contarnos la forma más patética de cómo te patearon?

Y para empezar, aquí vamos.

Actores intermediarios

Nos conocimos en un taller de teatro, para mí; el mejor de la clase, para él; yo su intensa Ofelia. Conseguimos los protagónicos  de una indecente versión de Tartufo. Ensayábamos juntos en mi casa, nos gustábamos y pololeábamos en español antiguo por los inexistentes montajes primaverales del invierno.  Nos gustábamos.

El estrés del pre-estreno condujo a los primeros desacuerdos, a los diálogos bukowskianos, a las primeras iras de Otelo. La tragedia se apoderó de nuestros pensamientos. Éramos dos personajes, y la verdad es que sólo éramos eso.

La obra fue todo un éxito, pero el amor que sentimos se quedó en el escenario. Pudimos haber terminado en un razonable y comprensible, "simplemente no nos llevamos", pero no, al muy histriónico  no le bastó y un par de días después llegó a mi casa con un tremendo ramo de flores y con seria conversación bajo el brazo. Para tal sublime ocasión pidió la presencia de mi madre. Ya me veía al ridículo pidiéndole mi mano.

-Querida suegra vengo a terminar con su hija, la verdad es que no resultó- dijo el mejor de la clase. Mi vieja quedó en un risueño estado de shock. LLevábamos apenas tres meses. ¡Tres meses! Y bueno, la decisión ya estaba declarada. No sé cómo contuve el despedirme sin cornetearlo.  Desde entonces que no recuerdo haber estado con otro actor. Y a ti ¿Cómo te patearon?

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