Un encuentro amoroso puede mejorarnos el día, cambiarnos la cara y hacernos olvidar de los problemas diarios. Y ni hablar de los cambios que puede producirnos en el cuerpo.


No está muy alejada de la realidad la famosa frase que dice: “¡es una mal coji#@!”, cuando hacemos referencia a alguien que está de malos ánimos. Y sí, lo más probable es que esa persona no haya tenido sexo.

Un encuentro amoroso puede mejorarnos el día, cambiarnos la cara y hacernos olvidar de los problemas diarios. Y ni hablar de los cambios que puede producirnos en el cuerpo. La liberación de endorfinas, durante una sesión de puro sexo, ayuda a mantener saludables la piel y el cabello.

Con sólo veinte minutos de sexo puedes quemar tantas calorías como si hubieras hecho una clase de aeróbicos. Como el ritmo cardíaco acelera, el corazón bombea más sangre, por lo que tu cuerpo se oxigena. Además, ayuda conectarte con tu cuerpo, tonificar los músculos y mejorar la autoestima. Mentalmente, el sexo nos abstrae por un rato del mundo real para vivir una experiencia sensorial única, mucho más económica que una terapia.

Para un encuentro exitoso, es importante tener en cuenta:

  • El lugar: debe ser cómodo y privado, sin molestias.
  • El tiempo: un encuentro no debe ser llevado a cabo con presiones externas.
  • La persona: debes estar con quién desees, sin culpa.
  •  La posición: si quieres aprovechar tu encuentro sexual y trabajar tu cuerpo ten en cuenta posiciones en las que hagas esfuerzo con brazos, abdomen, y piernas. ¡Toma la iniciativa y muévete mucho!
  •  ¡Usa las manos, explora!
  • El cuidado: es importante que utilices un método de protección que te mantenga tranquila y no te genere un stress posterior.
  •  ¡Deja de lado los complejos!
  •  Comer liviano, antes o después y beber mucha agua. Esto ayudará a que pierdas más calorías y no te sientas pesada e incómoda.
  • • Tener una buena previa antes del sexo ayuda a que el encuentro sea explosivo e inolvidable.

¡El sexo nos pone radiantes! A practicarlo más para sonreír mucho y vivir menos estresadas.

Keeping sharing simple...
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Sobre el autor

María Patricia Cabrera Aráoz, argentina, 22 años, técnica en periodismo y colaboradora de Belelú. En twitter soy @cabrerapato

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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