No dejes de hacer un viaje al mundo surrealista de Leonora Carrington

Una artista hasta el último día de su vida.

Ya habíamos hablado sobre Leonora, cuando mencionamos a las amigas de Dolores Varo. No dicen en vano que México es un país surrealista, por algo fue uno de los epicentros del surrealismo en su apogeo. Leonora Carrington siguió haciendo obras surrealistas durante toda su vida, cuando ya tenía un poco más de 90 años.

Entre 2009 y 2011 Carrington retomó su producción diseñando esculturas con personajes fantásticos, que emergían de su mente "como pan caliente", asegura el escultor Alejandro Velasco Mancera.

Entrevistado previo a la apertura de la exposición "Leonora Carrington y sus personajes fantásticos" en la Galería "Manuel Felguérez" del Centro Nacional de las Artes (Cenart), en esta ciudad, el director de la Fundación Artística Velasco refirió que justo una semana antes de su muerte, la pintora surrealista de origen británico impregnó de pasión y amor lo que más le gustaba: el arte.

La exposición se compone de 29 esculturas de diversos formatos: tres de 20 centímetros de altura, realizadas en plata; 25 de formato mediano, de entre 30 centímetros y 1.70 metros de altura; una monumental de tres metros de altura, fabricada en bronce, y tres miniaturas en plata, la exhibición presenta tan solo una pequeña parte de las cerca de 120 obras que trabajó Carrington al lado de Velasco.

"Al final de su vida, Leonora se encontraba deprimida y me habló su hijo Pablo Weisz y me confesó que su madre tenía que trabajar, porque si no lo hacía se deprimiría más. Entonces, platiqué con la maestra y me dijo que ya no quería nada", relata Velasco Mancera quien tuvo la oportunidad de convivir con ella en los últimos días de su vida.

Y añadió: "En la plática con Pablo, ella hizo un dibujo, la escultura de un personaje llamado ‘La Dragonesa' y al concluir la charla le pedí a Pablo que me regalara el dibujo para hacer una escultura, siempre y cuando su madre me autorizara", señaló.

Al siguiente día, agregó Velasco, "regresé con el boceto, lo vio Leonora y me expresó que eso no era suyo, a lo que le dije: '¿qué es lo que le falta para ser suyo?. De pronto, corrigió la pieza y comenzó a trabajar, a producir de nuevo".

Leonora Carrington fue una artista que hasta el último día de su vida trabajó, le dedicó pasión y amor a lo que hacía, era algo sensacional, fantástico, pues los personajes le salían como pan caliente.

La pintora, dijo, siempre se preocupaba por los detalles de la obra en manos, pies y boca, "ella no intervenía en el armado porque siempre corregía todo lo que creía conveniente en el modelado de la escultura", anotó el también arquitecto.

Velasco Mancera, quien actualmente dirige el taller de fundición que su padre, Jesús Velasco, creó en 1946, comentó que lo que más ha disfrutado del trabajo de la artista es el reto de solucionar técnicamente lo que nació en su imaginación.

El Jaguar en la noche, La Dragonesa, Máscara carnívora, Cantante muda, Elefanta, Gato de la noche e Imagen de tela son sólo algunas de las esculturas que se exhibirán hasta el próximo 19 de mayo en el recinto antes mencionado.

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