¡Si ves una no dudes en conseguirla!


Escribir esta semana sobre temas que siempre van a ser connotados como superficiales a modo grueso dentro de la sociedad no es fácil, ni tampoco algo de “primera necesidad”. Querernos, preocuparnos y vivir la vida a concho es algo que sí me sale como primera necesidad en estos momentos y me acuerda lo que me decía siempre mi profesora jefe de cuarto medio, con su pelo pelirrojo y su voz ronca de tabaco “Aquí y Ahora”.

Pero hay que embellecer la vida, reflexionar, pensar y seguir. Y siguiendo pienso en lo que me encantaría fuese uno de mis outfits de esta primavera-verano que ya se huele (antes que la empanada y la chicha, llegó el calor, y no lo podemos negar): ¡faldas plisadas! Esta obsesión ha ido mutando. Y es que primero mi mente coqueteó con las faldas largas después de enamorarme perdidamente de la colección de Jill Sander S/S 2011 y ver que el color block cabía en mi mente además de en lindos bolsos, en faldas largas. Después que los cerezos florecieron en Santiago, se inculcó en mi mente la mutación romántica de este amor: faldas largas,…¡pero plisadas!

Ahora, una prenda de este calibre no es “llegar y llevar” y si bien se ve preciosa con tops basics en colores neutros (gris, blanco, taupé negro) lo ideal es considerar los siguientes puntos para no morir en el intento:

1. Porte: No somos Carla Bruni….no (al menos yo no) y como la mayoría de las chilenas muy altas no somos, lo ideal es entender que este es nuestro principal obstáculo para no parecer gitana de la plaza. Por lo mismo, si nos vamos a atrever, hagámoslo de una. Escoger faldas bajo la rodilla, media mano arriba de los tobillos o etc. nos hace peor, ya que corta el cuerpo y achata la figura. Larga, y de una.

2. Keep it Simple: Acá lo ideal creo yo es aferrarse al poco volumen, la soltura de las prendas, y colores lisos para alejarnos de cualquier disfraz o burla (amish, religiosa ortodoxa, gitana, folclórica, etc).

3. Mi Estilo: Todo queda mejor cuando todo se siente propio y cómodo. Por lo mismo, accesorice con “su territorio”. Yo por ejemplo le pondría muchas pulseras, y si bien algunas esconden tacos bajos las telas, yo lo usaría con ballerinas. A esas les puedo dar un toque, usando ballerinas del tipo animal print, o con lazos, brillos, etc.

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Sobre el autor

Productora de Moda y Bloggera. Directora de FYI (www.fyistyle.net).

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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