¿Y qué queda de toda esa hipocresía de quienes condenan y se sienten afectados de ver fotos de una mujer amamantado, pero corrieron a los links que les mostraba la imagen filtrada de Valentina Roth, “haciendo lo mismo”?


Ayer publicamos en nuestro sitio un artículo escrito por la psicóloga clínica, Leslie Power, cuando fue censurada por Facebook, luego de que inspirada por la campaña contra la violencia infantil, decidió subir en su perfil una foto de ella amamantando a su hijo.

Los comentarios políticamente correctos de los moralistas no se hicieron esperar y las defensas a los reglamentos y cláusulas de Facebook sobre desnudos, fueron los argumentos para validar la acción de la red social.

Si bien, el reglamento no hace especificaciones sobre a qué tipo de desnudos se refiere, la connotación erótica, inexistente en la imagen de Power me parece altamente inofensiva, cargada de amor, ley natural de vida y un absurdo en términos de censura.

Hubo quienes fundamentaron sus respuestas en explicaciones cómo: “Tú te inscribiste en una plataforma que tiene sus reglas y las aceptaste como tal. Una de esas reglas en no mostrar desnudos y una parte del cuerpo al descubierto es simplemente un desnudo, sea el contexto que sea”. Pero por favor, un poco de sentido común.

Otros en cambio expusieron que: “Bueno, tal vez cuando FB ofrezca cuentas de pago ahí reclamas, pero por el momento es gratis y pueden hacer lo que quieran”, o sea, mientras no nos transformemos en clientes de estos lobos empoderados, estamos obligados a reprimir nuestros principios o simplemente retirarnos de sus descriteriadas leyes del juego. … Qué mal que nos tiene el germen capitalista hueón oh.

Y a estos comentarios se suman unos escasos lectores que dicen estar de acuerdo con la denuncia de Leslie Power y a una mayoría escandalizada por ver una teta en su máxima manifestación de amor. Por cierto, nadie los obliga a quedarse pegado a la “invasiva” foto.

Ahora, entiendo que las políticas de Facebook, intenten resguardar las imágenes de un pequeño que muestre sus genitales, en posiciones poco infantiles, etcétera, pero este no es ni será el caso.

Personalmente, agradezco cuando una madre se cubre mientras amamanta, pero sólo porque se pone en el lugar del pudor o de la incomodidad que puede generar en el resto, pero nunca me va escandalizar ver a una mujer libre y orgullosa de poder alimentar desde sus hermosos pechos a sus hijos, desentenderse del mundo y amamantar.

Pienso que confundimos el modo de amamantar con el hecho en sí, por ejemplo, es natural sentir rechazo cuando una mujer saca la teta, tironea al cabro chico y actúa en forma grosera, que ver a una mujer y a su hijo en paz, disfrutando de esa incomparable complicidad.

¿A caso nunca han visto una teta?

¿Y qué queda de toda esa hipocresía de quienes condenan y se sienten afectados de ver fotos de una mujer amamantado, pero corrieron a los links que les mostraba la imagen filtrada de Valentina Roth, “haciendo lo mismo”?

¡Vivan las playas nudistas!, ¡Vivan las pornos!, ¡Viva Spencer Tunick!, ¡Viva Angie Cepeda en la portada de La Cuarta!, pero claro, sigamos escandalizados por ver a una mujer amamantado.

Sin ir más lejos, hoy una bellísima chica holandesa se convirtió en estrella y portada de LUN, luego de sorprender con su hermosa anatomía en los carnavales de cuerpos pintados de Valparaíso.  ¿Entonces? ¿Por qué esta manifestación del cuerpo es socialmente aceptada y en cambio, ver la imagen de una mujer amamantando a su hijo, sigue causando tanto horror?

Entiendo que Woody Allen los haya traumado con su historia de la súper mama asesina que tiraba leche y que finalmente fue capturada con un sostén gigante en ‘Everything You Always Wanted to Know About Sex (But Were Afraid to Ask)’ o ‘Todo lo que quiso saber de sexo y nunca se atrevió a preguntar’, pero de eso ya han pasado 40 años.

En serio, más allá de Facebook y sus políticas de tolerancia visual, lo que realmente me molesta es que todavía no entendamos lo que en esencia somos, nos riamos de un par de tetas en fotos filtradas, aplaudamos la bella manifestación de un cuerpo pintado, pero nos escandalicemos hasta la hipocresía  por ver a una mujer amamantar.

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Sobre el autor

Pamela Palma vive del periodismo, pero su vida es el teatro, como canje, juega a mimetizarse con personajes, montajes y guiones del mundo real. Interpretarlos, para plasmar con letras y un poco de ritmo, pensamientos e historias. Desde su butaca, una fiel espectadora y desde Twitter @Doblepe

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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