Por qué las mujeres envidiamos y competimos con otras mujeres

por

211 posts

¿Recuerdan la frase: “entre mujeres podremos despedazarnos, pero nunca nos haremos daño”?. Veamos a continuación por qué es común que entre chicas, la situación a veces sea difícil.

El otro día una amiga en Facebook nos hizo a todas una atenta invitación a dejar de “complotear” en contra de más mujeres. Nos pedía entender y reconocer cuando otra es mejor que nosotras, a apoyarnos en lugar de seguir metiéndonos el pie una y otra vez. Me di cuenta que es una realidad y se da desde que somos pequeñas.

Es común que hayamos escuchado otras frases como “las mujeres se visten para otras mujeres” o “entre mujeres no se da amistad” y no son mas que el reflejo de una cultura que enseña a ser inseguras, desconfiar y envidiarse unas a otras, asegura Matilde Matuk, miembro de la Sociedad Psicoanalítica de México.

Matuk, en entrevista para el periódico el Universal, afirmó que debido a la opresión masculina que la mujer vivió durante mucho tiempo, ésta tuvo que esforzarse para sobresalir; teniendo el mejor esposo, siendo la más bella y cuando ella entra en el plano laboral, la competencia por supuesto fue llevada también a ese plano.

El origen de la discriminación es la inseguridad que no nos permite ver lo bueno en la otra, porque significa que nos quitará algo, o tiene lo que nosotras no y entonces surge la envidia; que es cuando en lugar de enfocar la energía en mejorar, tratamos de hacer menos a la otra para sentirnos bien. Cuando nos enfocamos en esto, no confiamos en nadie más, porque tampoco confiamos en nosotras mismas. No permitimos vínculos más fuertes con las demás porque creemos que sólo nos quieren utilizar y entonces actuamos sólo para quedar bien.

Desde la visión del psicoanálisis dependiendo de cómo elabore la niña un punto de identificación con su madres es cómo va a vivir. La primer competencia que se hace entre mujeres es madre-hija por el padre.

El reto es criar a una hija que se acepte y aprenda a competir sin tomarlo personal. Son las primeras relaciones interpersonales que se tienen y los niños empiezan a relacionarse con los demás. Por supuesto que se va moldeando la persona, pero en una base siempre vamos a encontrar la relación que tuvo con la madre y con el padre”, explicó la integrante de la Sociedad Psicoanalítica de México.

Aquí defendemos mucho el papel que juega la mujer en todos los aspectos; sin embargo algunas veces es increíble que seamos nosotras mismas quienes nos discriminemos.

Matuk aconseja lo siguiente para detener la discriminación:

1. Obsérvate.

2. Analiza tus actitudes frente a la otra.

3. ¿Cómo actúas?, ¿la envidias?, ¿por qué?

4. ¿Qué haces frente a la envidia?, ¿te hace sentir bien?, ¿te gusta?

5. ¿Reaccionas en automático cuando discriminas?

6. Identifica tus actos automáticos y cámbialos. Si ves a una mujer guapa o delgada, dícelo.

7. Se paciente, no te exijas una transformación total de un día para otro.

8. Siempre ten presente que dañar a la otra, no necesariamente te beneficiará en algo.

Cuando logremos vernos a nosotras con gusto, dejaremos de envidiar (y molestar) a las demás.

 

Foto: howto.drprem.com

Fuente: El Universal