lucir más sexy

10 cualidades que nos hacen sexis, según la ciencia

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10 recomendaciones de la ciencia para que los demás nos encuentren más atractivos. A grandes rasgos, parecemos más sexis si cedemos al estereotipo.

Belleza, atractivo, erotismo… Conceptos subjetivos, ya lo sabemos. ¿Quiénes nos gustan más y por qué? ¿Puede la ciencia determinarlo mediante encuestas o experimentos de laboratorio, mediante procesos sistemáticos que responden a un método? Por lo menos lo intenta y, según sus hallazagos, quienes ceden al estereotipo obtienen mejores resultados con el sexo de su interés.

En AvantSex se publica un listado de consejos científicos para ser sexy, obtenidos mediante investigaciones, prueba y verificación. Más que cuestionar las fuentes que alimentaron la lista (pueden consultarlas en el enlace de arriba), en este post encontrarán algunas opiniones no científicas sino tan subjetivas como el concepto “sexy” y sus derivados.

Porque, aunque estos consejos estén “avalados por la ciencia”, el atractivo físico y mental es un pozo de arenas movedizas, en que no hay pautas ni instructivos que valgan.

1. Sonreír

La sonrisa es el cosmético natural más efectivo para potenciar tu belleza física.

En Canadá, los hombres aseguraron encontrar más atractivas a las mujeres que sonríen, que son felices. Y parece que las mujeres también preferimos hombres sonrientes.

Hay de sonrisas a sonrisas (algunas son muy desconcertantes, en un sentido raro, poco convincente). Sí, me gusta más la gente que sonríe, pero otras cualidades, creo, son más definitivas.

(cc) Raffaele Franco / Flickr

(cc) Raffaele Franco / Flickr

2. Dormir

Descansar lo suficiente: de 6 a 8 horas, tomar siestas, porque el aspecto saludable suele ser más atractivo. Nos referimos al hábito de respetar el propio sueño, aclaro. No vaya a ser que alguien crea que es sexy quedarse dormido en una cita, dejar al otro hablando solo.

3. Vestir de rojo

El color rojo es asociado con disponibilidad sexual y fertilidad, incluso con la experiencia del placer. Se trata de asociaciones muy básicas.

Más sexy que el rojo: colores favorecedores o de temporada. Que me lluevan los jitomatazos, pero me parece que es muy sexy vestirse para una misma, al más puro estilo Man Repeller. Porque, vamos, también es sexy llevar la contra.

4. Rasurarse

Según nuestra fuente, los hombres que se rasuran son percibidos como más sociables, inteligentes y atractivos. En Belelú no estamos de acuerdo: a muchas de nosotras nos encantan los barbones.

Además, es un asunto de modas. Hace poco hubo una fiebre de bigotones que obtuvieron notables resultados. En los 90 el bigote era inaceptable. Así que la ciencia puede decir misa.

(cc) AZAdam / Flickr

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5. Subir o bajar el mentón

Hombres, mentón arriba; mujeres, mentón abajo. Porque se supone que esas posturas del rostro contribuyen a la masculinidad y la feminidad respectivamente.

Zas, me pica la semiótica: arriba, abajo, etcétera. Igual reconozco que salgo mejor en las fotos cuando me las toman en picada.

6. Modular la voz

Hombres, procurar una voz profunda y dominante; mujeres, proyectar feminidad. Según el estudio que se cita, existe una relación entre el tono de voz y la capacidad reproductiva del hombre, mientras que una voz de “frecuencia femenina” resulta más atractiva.

Ya me veo “modulando” mi voz, que jamás ha sido aguda, afortunadamente. Ja. Eso sí: me encantan las voces de los hombres. Tengo memoria caprichosa: a veces no recuerdo nombres, pero siempre recuerdo voces.

7. Procurar altura

“Real o metarófica”, aclaran en AvantSex. Lo de siempre: los hombres altos parecen mejores candidatos para la reproducción (como si a estas alturas del siglo XXI no hubiéramos descubierto ya que reproducirse es mala idea), igual que las mujeres de baja estatura.

Otra recomendación: si eres más chaparro que el otro, o demasiado grandulona, compensa con otros recursos. Por ejemplo:

Un hombre puede no ser alto, pero sí ganar más dinero que un hombre alto.

¿Y nosotras? ¿Debemos ganar menos para gustar más? No costea, hay que pagar las cuentas.

8. Usar maquillaje, resaltar los senos

La maquilladas, las de escotes y senos grandes, siempre tienen más pretendientes. Obvio.

Menos mal que la generalidad tiene contrapartes (aunque sea en miniatura): a mí me gustan más las niñas de senos pequeños, con poco maquillaje. Y habrá hombres que también las prefieran así. ¿Alguno por aquí?

(cc) juanalberto10 / Flickr

(cc) juanalberto10 / Flickr

9. Mostrar seguridad

Miles o millones de mentes creen que, efectivamente, la masculinidad es sinónimo de confianza y seguridad en uno mismo, como el macho alfa que cuida a su manada y jamás la abandona.

Ni modo, me inscribo en el numeroso conjunto. Soy susceptible a los que parecen tener todo bajo control, aunque algo me diga que muy probablemente estén tan perdidos como yo. El estereotipo y sus superpoderes.

10. Presentarse “en pares”

Ya había escuchado algo de esta teoría: ir de antro con una amiga parecida a una, pero menos guapa (¿según quién?, supongo que según los puntos anteriores):

Si nada de esto te convence o, simplemente, no estás dispuesto a cambiar un ápice de tu personalidad o de tu físico, recurre al viejo truco hacerte acompañar de un amigo que es sumamente parecido a ti ―la misma estatura, el mismo color de piel y cabello, una complexión similar― pero es que sutil o francamente menos atractivo que tú.

Porque según la ciencia, tendemos a establecer comparaciones inconscientes pero efectivas, que hacen que una persona nos guste más que la otra. Sobra decir que el truco presenta grandes probabilidades de resultar contraproducente.

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Mi apreciación no científica: nada es más sexualmente provocativo que la inteligencia, como bien lo menciona María Paz Castillo: juzgar de guapo o feo a alguien puede ser un resultado del atractivo mental. Ése sí que calienta motores. Opinen (si quieren).