6 frases literarias que me hicieron una mejor persona

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Frases de libros que me dejaron una huella, que removieron viejas ideas.

Me gusta leer. Leo poesía a diario y también procuro tener a la mano una novela. Eso sí, me confieso una lectora que abandona; si un libro no me atrapa en las primeras 100 páginas, por lo general lo dejo para después, y ese después suele convertirse en un nunca.

Sin embargo, hay algunos textos que devoré en menos de dos días, que jamás soltaré y que me dejaron una huella, no sólo por la belleza de su narrativa, sino por ciertos mensajes que tocaron mis fibras y removieron viejas ideas.

Les comparto un breve extracto de estos textos, y me atrevo a preguntarles: ¿qué libros los han marcado?

1. “Las cosas son como son y así seguirán siendo”

De El abuelo que saltó por la ventana y se largó (Jonas Jonasson, Salamandra). No puedes cambiar el orden natural de las circunstancias, las personas se irán, tu cuerpo se transformará e incluso todo parecerá estar en tu contra, pero si aceptas la realidad y sacas lo mejor de ella, la vida será mucho más sencilla.

2. “No sé qué hacer con la aterradora libertad que puede destruirme”

De La pasión según G.H. (Clarisse Lispector, Siruela). Soy libre, y es un regalo, un privilegio social, un derecho. Pero a veces, tanta libertad me llena de dudas y de miedos, tanta libertad me orilla al ocio y me vuelve prisionera de mí misma. La libertad también es una responsabilidad que hay que saber dirigir hacia el lado positivo, no hacia la niebla.

3. “El verdadero amor sólo se da entre dos seres humanos plenos, que necesitan encajar el uno con el otro”

De Verano (J.M. Coetzee, Mondadori). Jamás he estado plena y siempre he usado el amor para llenar mis vacíos existenciales. El amor ha sido para mí un concepto idealista, totalmente alejado de la realidad, una respuesta a mis problemas, cuando en realidad debe ser un complemento.

4. “Con un poco de esfuerzo podría levantarse sola”

De La soledad de los números primos (Paolo Giordano, Salamandra). Quizá la frase más abstracta, pero no por ello la que tiene menos peso. Cuando nada queda, cuando estés tirada, en el suelo, bajo el frío, sin nadie que te ayude, quizá pienses que no hay forma de salir adelante, pero seguir en el suelo es tu decisión y, posiblemente, con un poco de esfuerzo, te levantarás de nuevo.

5. “Yo soy. Yo soy. Yo soy”

De La campana de cristal (Sylvia Plath, Edhasa). Yo soy y nada más importa mientras yo siga siendo, mientras me mantenga fiel a mi esencia y aun cuando cometa errores, sepa regresar a mí misma. Soy mi mayor cómplice, mi mejor amiga y también la única que puede destruirme o reconstruirme.

6. “¡Conviértete en quien eres!”

De Así habló Zaratustra (Friedrich Nietzsche, Alianza). No soy la misma de cuando nací, no soy las expectativas de mis padres ni lo que esperan los demás de mí. Soy un diamante en bruto, algo que respira y que está en constante movimiento, y mi objetivo es convertirme en la mejor versión de mí misma, en lo que sé que habita en mí y que algún día llegará a su clímax.