5 verdades incómodas de las marcas “fast fashion”

5 verdades incómodas de las marcas “fast fashion”

por

812 posts

Conoce el verdadero costo de las prendas de ropa low-cost.

Las tiendas fast fashion como H&M o Zara se han ganado nuestro aprecio porque nos permiten “cambiar de look” de una forma rápida y barata. Pero la verdad es que tenemos un tiempo desconfiando de ellas, por situaciones como encontrar mensajes de auxilio en sus etiquetas, o ver la contaminación producida por la industria. Sí, estamos comenzando desconfiar. Shannon Whitehead expone otras 5 verdades incómodas sobre las tiendas de fast fashion.

1. La idea es hacerte sentir fuera de tendencia después de una semana

Había una vez dos temporadas de moda: primavera/verano y otoño/invierno. Aunque en 2014 se hacen 52 micro temporadas. Con nuevas tendencias que surgen cada semana, el objetivo de las tiendas de moda rápida es que los consumidores compren tantas prendas como sea posible y tan rápido como sea posible.

Según Elizabeth Cline en su libro Overdressed: The Shockingly High Cost of Cheap Fashion, las prendas de esta industria operan bajo un un esquema de baja calidad y alto volumen. Algunas tiendas, como Zara, tienen entregas de nueva mercancía en su tienda hasta dos veces por semana, mientras que H&M y Forever 21 obtienen nuevas prendas diario.

Claro, si eres lo bastante observadora, has notado que muchas prendas se parecen a las que estaban las semanas anteriores porque también hacen un estudio de cuáles se venden más, para diseñar artículos similares de acuerdo a los gustos que registran sus clientes al comprar, así que no todo es enteramente novedoso. No dejes que te engañen o que te hagan sentir fuera de tendencia por este pequeño detalle.

2. Los descuentos no lo son en realidad

Sobre todo en lo que se refiere a las tiendas outlet, o las tiendas departamentales que prometen vender las grandes marcas a una fracción de su precio, como TJ Maxx, Burlington, y otras, pues supuestamente se encargan de vender excesos. Sin embargo, tal exceso no existe, porque son piezas de baja calidad a las que les cosen etiquetas (con permiso de las grandes marcas).

Jezebel lo confirma:

Las grandes marcas como J.Crew, Gap y Sak’s off 5th, no te están vendiendo mercancía fuera de temporada o con descuento en sus outlets, sólo estás comprando cosas de más baja calidad.

4. Hay plomo y otros químicos peligrosos en tu ropa

De acuerdo al Centro para Salud Ambiental, marcas populares como Charlotte Russe, Wet Seal, Forever 21 y otras cadenas populares de fast fashion venden productos contaminados con plomo, como bolsas, cinturones y zapatos. Estos tienen cantidades de este metal por arriba del límite legal. Lo cual es especialmente peligroso para mujeres embarazadas ya que puede lastimar a la madre y feto.

También se ha relacionado la contaminación por plomo en probabilidades más altas de sufrir un paro cardíaco, infertilidad, ataques epilépticos y alta presión arterial. Muchos científicos están de acuerdo en que no hay tal cosa como una exposición “segura” al plomo para nadie. A eso agrega pesticidas, insecticidas, formaldeído, teflón y algunas otras sustancias cancerígenas que residen en la ropa que usamos.

(cc) hughderr | Flickr

(cc) hughderr | Flickr

4. La ropa está diseñada para deshacerse

Si venden ropa tan barata, no están esperando que te dure por siempre. Su modelo de negocios se basa en el hecho de que quieras nueva ropa con mucha frecuencia, por lo que no es poco común que esta se deshaga a la segunda o tercera lavada.

El consumidor promedio puede deshacerse de 30 kilogramos de textiles al año. No donados, no vendidos como ropa de segunda mano: tirados a la basura y yendo al relleno sanitario. Y ya que casi todo lo que usamos está hecho de forma sintética y a base de petróleo, tardará décadas en descomponerse. Aunque, a favor de H&M al menos, cuentan con una campaña permanente de reciclaje de textiles.

5. Las lentejuelas y chaquiras son un indicio de trabajo infantil

Los estimados de la industria sugieren que del 20 al 60% de la producción de prendas se cose en casa por trabajadores informales. De acuerdo con Lucy Siegle en su libro: To Die For: Is Fashion Wearing Out the World?, sí existen máquinas que pueden hacer este tipo de labores, pero son muy caras y deben ser adquiridas por la fábrica: es muy difícil que una fábrica al otro lado del océano las compre, y no digamos si las prendas son elaboradas para marcas de precios bajos.

Muchas familias pobres, que viven en un solo cuarto o en basureros, piden ayuda a sus hijos para terminar más rápido las prendas que van a entregar a un intermediario que los tiene viviendo al día.

***

Recuerda que como consumidor tú posees la última palabra, no dejes que te engañen por la emoción de un “descuento” o una nueva prenda.