Colombina Parra: “El exceso de información nos hace sentir que ya no queremos más”

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Conversamos con la artista chilena sobre su nuevo video “Qué me importa a mí” y EP. Además, la directora del clip nos contó interesantes detalles del rodaje.

Colombina Parra lanzó por estos días su nuevo videoclip “Qué me importa a mí”, single del nuevo EP que la artista chilena pretende sacar este año.

El video fue grabado en New York, dirigido por la videasta Nicole Costa y cuenta con la colaboración de la artista visual, Manuela Viera Gallo. La grabación fue realizada por Omar Fuschini y la producción por Guido Nisenson (Charly García, Luis Alberto Spinetta, Diego el Cigala, entre otros).

Conversé con Colombina sobre el single, el video y el EP. Pero además, me comuniqué con la directora, Nicole Costa, quien vive en New York y que también aportó interesantes detalles de cómo fue la grabación por las calles de Times Square.

Colombina Parra: “El exceso de información nos hace sentir que ya no queremos más”

Colombina Parra

-Leí que este single es una ironía a la cultura norteamericana y de alguna forma una respuesta a quienes se van a vivir allá.

Si claro, es una ironía a nosotros mismos también, al estado de ánimo del que yo también me siento parte. Un estado de ánimo desinvolucrado, un estado de ánimo sin agitar ninguna bandera política. Es alguien a quien no le importa nada y que le importa todo. Se trata de un estado de ánimo en el que lo que cuenta es uno mismo, es el estado que cualquier persona busca en la huida, en no saber, en no querer conocer qué está pasando, en no interesarse en explicaciones, la verdad nada importa.

-¿Por qué crees que hay tantos viviendo en este “estado de ánimo”?

Es el exceso de información que nos hace sentir que ya no queremos más. ¡Queremos desinformación urgente! El más desinformado tiene ventaja sobre los otros porque tiene un poco más de individualidad, contacto consigo mismo, tiene un espacio en el que puede sobrevivir sin ser tragado, digerido. Es un grito prehistórico, es la manera de defender al león de la selva y no convertirse en el león del zoológico.

Hay muchos leones de zoológicos y muy pocos leones de la selva. No sé cuál es el camino, pero creo que es un estado de ánimo del que por lo menos yo me siento parte. Ninguna noticia me mueve, ningún partido me mueve. Solo me mueve un ritmo que no significa nada pero que me hace sentir bien.

Esta canción es un poco “sin filtro”, decir lo que no debemos decir porque nos pueden tratar de idiotas pero ¿qué hay de malo en ser idiota?

El EP

-Me gustaría saber cuál es la atmósfera que trae este EP ya que los dos últimos discos son muy diferentes uno del otro.

Este es un EP en el que estoy trabajando. El material ya está grabado y es un experimento que resultó de la unión entre Pancho Molina (jazzista) y sus amigos jazzistas que me presentó. Como él sabia que yo andaba en Nueva York buscando algo -que yo no sabía qué era- él apareció como un lugareño de allá, está muy conectado con el mundo del jazz neoyorkino y me ofreció tocar conmigo y sus amigos y de ahí salió este material. Entonces, el espíritu de la canción tiene todo que ver con lo que se está tocando, con las sonoridades de Leo Genovese en el piano que son las lucecitas de Nueva York. Hicimos varios conciertos allá con ellos y fue muy entretenido llevar a la práctica la canción y reírnos de nosotros mismos cantando “Qué me importa a mí”, lo grabamos acá en Chile, en una visita de 3 días que ellos hicieron.

Luego un trabajo delicadísimo en el estudio de Guido Nisenson, productor argentino con el que trabajé en “Caída Libre”, mi primer disco. Ese fue el trabajo más arduo darle a algo que era una improvisación un sentido, transformarlo en lo que se transformó. Compás por compás, hubo mucho de limpiar, editar, resolver encuentros.

-¿Este disco es más punk que los anteriores?

Mmmm… ya no se lo que es punk. Creo que todos mis discos son bien punkies aunque unos son más suaves que otros, el espíritu está. Sin pretenderlo, no es lo que busco. Tampoco sé si llamarlo punk, es lo que es no más.

-¿Cuántos temas tendrá?

Hasta el momento, vamos trabajando con el segundo single. Hay alrededor de 6 temas improvisados que pueden llegar a resolverse en un camino parecido a este. Ya cada vez creo menos en los discos y más en las canciones así que para mí esta canción tiene el mismo peso que un disco. Creo que es para mí una nueva manera de trabajar, una canción, después otra, etc. Siempre he trabajado simultáneamente en muchas y esto es nuevo y le doy más trabajo a esa “una”. Creo también que puede ser esta una nueva manera de encontrar un camino. Cada vez siento que el disco como disco, siempre tiene algo de forzado, algo de que tiene que sonar más o menos parecido. Todo tiene que tener una coherencia, es como una novela. Pero esto es más como un cuento o un poema que no necesita venir de algún lado, puede ser así solo también y no venir ni EP, ni disco pero la verdad sí viene porque mi cabeza trabaja todavía “en banda”, aún no logro sacarme todos los prejuicios.

La estética de Nicole Costa

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Nicole Costa es una videasta chilena que vive en New York y quien dirigió el videoclip. Gracias a la magia de la tecnología me comuniqué con ella y conversamos sobre los detalles de la creación de la idea del video y además, algunas anécdotas de la filmación.

-¿Cómo fue el proceso creativo para “Qué me importa a mí”?

La idea la empezamos a cranear con Manuela Viera Gallo, artista plástica que vive acá. La Colombina que es muy easy going para trabajar, muy abierta, sin explicarnos mucho el por qué y el cómo de la canción, nos dejó que nosotras hiciéramos nuestra propia lectura como artistas. Eso fue muy cool, porque siempre he creído que las obras son entidades independientes del autor, y pueden funcionar distinto en relación con otros receptores.

Para mí, la canción tenía un tono irónico. Claramente, la letra es desfachatada, incluso la música era bailable, es decir placentera, divertida, cachonda. Tenía una cosa un poco frívola, en el buen sentido, de alguien que opera desconectado de lo que ocurre alrededor, centrado en el propio placer y en el presente. Entonces, ideamos este personaje que era una especie de pose parlante. Que fue inspirado por una foto mía de perfil que me hizo un amigo fotógrafo en Roma. La “foto de perfil” en la cultura del selfie. Y decidimos que la pose iba a ser el personaje que cantara la canción. Ahí pensamos en la idea de la Puta. Estaba la doble lectura del estribillo. Una era “Puta soy de Nueva York” y la otra era con una coma, “Puta, soy de Nueva York”. Entonces había un juego entre los personajes, todos eran de alguna manera putas, hombres y mujeres, fuera de total moralidad. Es decir, es muy acorde a la idea que hay al vivir en una ciudad como esta donde todo se transa, sin ser algo malo ni bueno. Es así. Todo está en venta o tiene precio. Sobre todo el tiempo. El tiempo de la gente acá vale muchísimo. Cada minuto se resume en dinero.

-El video tiene una estética muy de los 80′ y 90′.

Si te fijas esas imágenes de la ciudad siguen quedando en nuestro universo colectivo como algo muy ochentero y noventero. Las luces, el Times Square. Y bailando en rooftops, los techos acá son algo tan emblemático. Queríamos que estos personajes mujeres y hombres bailaran con abrigos para denotar esta sensación frívola y al mismo tiempo algo arrogante, Snob. Con ironía, por supuesto. Luego, ¡la idea la TV espejo funcionaba genial! Ese espejo me lo compre en Islandia en una tienda de 50 centavos y al probarlo en la calle era increíble como la gente reaccionaba. Eso decía mucho del perfil de las personas. Todo el mundo se sentía en exposición, en transmisión, ¡En vivo! Algunos se ponían con sus teléfonos a hacerse selfies.

-O sea que además de grabar el video, fue como hacer una intervención social.

Fue una intervención, una performance. De como este objeto puede interactuar y reflejar algo sociológico. Es fascinante. La Manuela aportó con el encapuchado. Nos gustaba esta especie de verdugo del capitalismo Y era buenísimo como este encapuchado podía caminar entre la gente sin ser visto. Eso es algo que pasa mucho en esta ciudad. Nadie se inmuta. Las cosas pueden estar ocurriendo al lado tuyo, pero hay tanta información que al final es desinformación.

Fue loco porque por ejemplo las chicas en bikini estaban indignadas porque estábamos grabando su reflejo ¡Imagínate! Incluso por su reflejo en el espejo querían cobrar y se tapaban para negarnos su imagen si no pagábamos. Pero grabamos igual obvio. Y luego a los monos les pagamos 20 dólares. Y bailaron todos. El hombre increíble y Mickey felices con los dólares, eso fue un gran signo.

Eso es lo bueno de cuando trabajas entre artistas que disfrutas en el proceso porque sacas una reflexión. Es mi primer trabajo vídeo musical y fue buenísimo.