Ocho matrimonios hablan con sinceridad sobre el sexo en la noche de bodas

Ocho matrimonios hablan con sinceridad sobre el sexo en la noche de bodas

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No todo es como en las películas.

Casarse no es llegar simplemente a la fiesta, beber, celebrar sin parar y tener sexo como si nada. Hay mínimo un año de planificación, inversión de dinero y energías.

La idea de tener sexoconsumar el matrimonio viene (principalmente) de la tradición católica, que pese a que no todos actualmente la siguen, continúa siendo una idea muy fantasiosa de lo que significa casarse.

The Cut, en una serie sobre los prejuicios sobre el matrimonio, recogió ocho testimonios de parejas casadas refiriéndose al sexo en la noche de bodas ¿Tienen sexo? ¿Lo recuerdan? ¿Fue bueno? Aquí te los dejamos:

“Definitivamente no tuvimos sexo en nuestra noche de bodas. No hicimos el amor tampoco. Pero hicimos el amor de una forma emocional. Nos sentamos, mareados y confundidos, simplemente tumbados en los brazos del otro en silencio. Fue un momento tierno e íntimo que duró quizá media hora. Como, ‘Wow, realmente lo hicimos, y lo hicimos muy bien, y es el momento más feliz que he vivido en mi vida ahora’.”

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“Fue lo último que quise hacer”.

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“Como todas las otras novias que conozco, me emborraché y me quedé dormida. No creo que incluso nos hayamos excitado en la mañana; yo tenía demasiada resaca y flojera. No teníamos expectativas, así que estaba bien, aunque yo llevaba ropa interior de encaje blanco, como una normalemente hace. Nos fuimos para nuestra luna de miel justo después y tuvimos sexo tres veces al día allí, lo cual compensó todo.”

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“Mi esposo y yo estuvimos juntos por unos diez años antes de casarnos, por lo que, obviamente, tuvimos relaciones sexuales cientos de veces antes de nuestra ‘Noche de Bodas’. No pensamos en ella como algo especial o como ‘consumar nuestro matrimonio’. Pero sentimos la presión de tenerlo porque sentimos que era raro no hacerlo. Ninguno de nosotros esperaba que fuera una situación alucinante – no nos importaba si era bueno o no, sólo tenía que suceder.

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Cuando llegó la hora de ir a nuestra habitación en el hotel esa noche, nuestra primera prioridad fue abrir los sobres que recibimos de todos los huéspedes. Estábamos más emocionados por eso que por cualquier potencial ‘sexo de noche de bodas’. Así que, yo todavía en mi vestido de novia y él en su esmoquin, abrimos los sobres, pasamos horas pasando por cada uno, mirando los cheques, contando nuestro dinero. Eso era orgasmo en sí mismo.

Pero nos habíamos comprometido a tener relaciones sexuales. Por lo tanto, al igual que una pareja que ha estado junta por más de diez años, normalmente, después de contar el dinero, nos quitamos el traje de la boda, nos lavábamos la cara, nos preparábamos para ir a la cama, como hacíamos cientos de veces antes del sexo. Simplemente tuvimos el sexo de siempre. Y dormimos. Nada loco, pero por lo menos en la mañana, al desayuno, cuando nuestros amigos preguntaran si tuvimos sexo podríamos decir que sí. Y lo hicieron.”

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“Nuestro sexo de la boda fue la definición de nada especial“.

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Tres palabras: obligatorio, agotado, rudimentario. Eso lo resume todo. Ah, y 7 meses de embarazo.”

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“Sentí que tenía que tener relaciones sexuales en mi noche de bodas – era cómo me imaginaba siempre la noche final (lencería sexy comprada sólo para la ocasión, y todo). En realidad, volvimos de nuestra improvisada after-party al vestíbulo del hotel a las 3 de la mañana, después de tomar demasiados shots de alcohol. No recuerdo mucho, pero sí sé que pedí tener sexo. Me las arreglé para ponerme una especie de bata, pero puedo decir con confianza que mi marido no le dio la apreciación debida. Por la mañana, nos despertamos y comimos cupcakes que sobraron para el desayuno – esa parte es la que ambos recordamos perfectamente. ”

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“Mi siempre-caliente novio-ahora-marido no podía conseguir una erección en nuestra noche de la boda. ¡Eso no fue un buen augurio para nuestro matrimonio! Estaba un poco asustada por eso. Pero no fue gran asunto. Estaba absolutamente agotado, muy fuera de su mente y cuerpo. Tuvimos sexo unos días más tarde cuando las cosas se calmaron, y fue genial ¡Así que el sexo en la boda, da lo mismo!”