11 señales de que te falta inteligencia emocional

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No nacemos emocionalmente sanos, pero podemos intentar mejorar.

La inteligencia emocional es un término que conocemos de hace relativamente poco y que es algo importante, pues nos ayuda a llevar una vida mejor con nosotros mismos y con el resto.

No obstante, no todos sabemos cuán inteligentes emocionalmente podemos ser y mucho menos, si nos falta o no este tipo de conductas.

Es por eso que el Dr. Travis Bradberry, autor del libro Inteligencia Emocional 2.0, reunió en The Huffington Post once signos de que te falta inteligencia emocional:

Te estresas con facilidad

La inteligencia emocional manejar mejor el estrés y nos permite identificar y controlar las situaciones difíciles antes de que las cosas empeoren. Quienes no utilizan su inteligencia emocional tienen más probabilidades de recurrir a técnicas menos efectivas para gestionar los sentimientos, como reprimirlos, angustiarse o estresarse.

Te cuesta reafirmarte

La gente con mayor inteligencia emocional usan su empatía, buenos modales y amabilidad para resolver conflictos, siendo más fácil para ellos reafirmarse y poner límites. Esto les permite neutralizar a la gente tóxica sin hacerse enemigos, puesto que mantienen el equilibrio y siguen siendo asertivas sin recurrir a actitudes pasivo-agresivas.

Tienes un vocabulario emocional limitado

Las emociones no identificadas tienden a llevar a malos entendidos. Según estudios del especialista, un 36% de las personas pueden ponerle un nombre a sus emociones. Mientras que muchas personas simplemente dicen que se sienten “mal”, las personas emocionalmente inteligentes pueden distinguir si se sienten “irritables”, “frustradas”, “pisoteadas” o “con ansiedad”. Cuanto más específicas sean las palabras, mejor se comprende un sentimiento, lo que lo ha provocado y lo que se debería hacer al respecto.

Das por hecho cosas muy rápido y las defiendes con vehemencia

Tener poca inteligencia emocional implica que cuando tengas una opinión y luego buscan solo información que respalde lo que piensan e ignoran todo que les diga lo contrario, discutiendo hasta la saciedad para defender lo que creen ignorando el otro lado de los argumentos. Las personas emocionalmente inteligentes les dan a sus pensamientos un tiempo para desarrollarse y consideran las posibles consecuencias y los argumentos contrarios a sus opiniones.

Guardas rencor

Las emociones negativas que se asocian con el rencor son en realidad una respuesta al estrés. Si piensas en algo negativo, tu cuerpo responde replegándose. Dejar ir los resentimientos no solo nos hace sentir mejor, sino que también puede ser beneficioso para la salud.

No perdonas los errores

Lamentarse por un error cometido durante demasiado tiempo hace que experimentes ansiedad y timidez, mientras que olvidarlo por completo hace que aumenten las probabilidades de que lo volvamos a cometer. La clave para mantener el equilibrio reside en la capacidad para transformar los fracasos en oportunidades para mejorar.

Te sientes incomprendido

Al tener poca inteligencia emocional, resulta difícil entender cómo te perciben los otros. Sientes que nadie te comprende, porque no transmites el mensaje que realmente buscas. Incluso con la práctica, te darás cuenta que no siempre puedes darte a entender por completo por otros, pero la gente emocionalmente inteligente cambia el enfoque para ser comprendida.

No conoces tus detonantes

Situaciones, palabras y personas que nos sacan de nuestras casillas. A todos nos pasa. La diferencia está cuando aprendemos a analizar nuestros detonantes e intentar esquivarlos.

No te enfadas

Tener inteligencia emocional no significa estar feliz, ser simpático y diligente todo el tiempo, significa gestionar las emociones con el objetivo de obtener los mejores resultados. Enmascarar las emociones reales con alegría no es productivo ni auténtico, solo necesitamos usar las emociones adecuadas en el momento indicado.

Culpas a los demás de cómo te hacen sentir

Las emociones son algo personal, y el sentir algo por una actitud de otro habla más de nosotros que de otros. Debemos hacernos más responsables de nuestras emociones, pues culpar a otros es tentador, pero nadie nos puede hacer sentir algo que no queramos.

Te ofendes con facilidad

Las personas emocionalmente inteligentes están seguras de sí mismas y tienen la mente abierta, por lo que no se ofenden con facilidad, distinguen las bromas de la degradación y saben entender que una broma no define su forma de ser, que está clara para ellos mismos.