Quiero ser poliamorosa pero aún siento celos

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La monogamia no es normal, es un invento.

La monogamia no es normal, es un invento de la Iglesia Católica. En la búsqueda de una forma de amar con más libertades que la tradicional jamás comprendería, me he encontrado con la alternativa del poliamor.

Aunque no es un concepto nuevo, experimentarlo casi como una profesional se ha convertido en uno de mis desafíos. Sin embargo, las cosas no me están resultando de la mejor manera. Y es que, a pesar de no ser la mujer más celosa del mundo, aún no puedo soportar ver a quien me gusta o amo con otras personas.

Seguro para much@s de l@s lector@s esto podría ser lo más normal, la monogamia es una de las prácticas amorosas más usadas o la más popular, sin embargo, si somos honestos ¿cuántos de los que prometen exclusividad sexual realmente la cumplen? Es evidente que asumir que se está engañando no es alternativa para la mayoría, sin embargo, creo que la honestidad con la pareja es lo más importante y en varios casos la idea de monogamia no ayuda mucho en este vínculo.

El amor romántico como concepción clásica implica un alto grado de machismo en el cual la mujer pasa a ser prácticamente propiedad de su pareja, incluso para muchas congéneres enganchar con un hombre “para el resto de su vida” es su único desafío en la vida habiendo tanto por hacer, entonces no puedo evitar pensar en nuevas formas de amar de una manera más sana.

Una de las principales pensadoras del feminismo es Simone de Beauvoir quien tuvo una relación abierta con Sartre, escribió: “El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal (…) el amor auténtico debería basarse en el reconocimiento recíproco de dos libertades, cada uno de los amantes se viviría como sí mismo y como otro; ninguno renunciaría a su transcendencia, ninguno se mutilaría, ambos desvelarían juntos unos valores y unos fines”.

Durante el último tiempo he pensado que el poliamor podría ser una alternativa, sin embargo, me he topado con la realidad de que los celos pueden hacerse muy fuertes en el caso de que mi pareja, o con quien me siento más relacionada emocionalmente, tenga citas y/o amigas con las que tiene sexo y/o mujeres con las que mantiene una relación íntima y sentimental paralela a la que existe conmigo. Evidentemente, esto no aporta nada a mi idea de lograr ser poliamorosa.

Buscando información al respecto, me encontré con una interesante columna de Noemí en Verne de El País, ella expone que para lograr avanzar en su relación poliamorosa ha debido acordar varios puntos que se han hecho trascendentales para crecer en la búsqueda del amor más trascendente que utilitario. Recuerden que somos personas libres, no pertenecemos a nadie.

Noemí da ciertos consejos que también quiero comenzar a usar. El poliamor es tal cual, no solo se trata de sexo, es probable que existan sentimientos entre quienes se relacionan y hasta mantener relaciones paralelas. Según la autora es fundamental que haya consenso entre los involucrados, que todos sepan lo que están haciendo. Además, agrega que gracias a este tipo de relación que mantiene hace un año y medio ha logrado “crecimiento personal y relacional, y mi capacidad de amar se ha incrementado exponencialmente”.

El contrato

De acuerdo a lo escrito por Noemí, para superar el problema de los celos ella planteó la opción de un contrato “tácito” con su pareja el cual tiene en cuenta algunos puntos, sin embargo, para ella lo más importante es solucionar los traumas personales que te hacen sentir inseguro y desconfiado.

Empezamos a sentir cosas hacia otras personas, pero explicándonos todo el rato nuestros sentimientos. Una vez a la semana, nos sentábamos con una copa de vino, y hablábamos sobre las otras relaciones. El encuentro sexual, las sensaciones que nos provocaba la otra persona o lo mucho que nos hacía sentir.

También tuvimos que cambiar nuestro contrato o, al menos, actualizarlo. El contrato es algo extendido en el mundo del poliamor y muy recomendado en libros como Opening Up, de Tristan Taormino.

El contrato debe recogerse los puntos más importantes de la relación y debe dar respuestas a: quién (con qué personas podemos mantener relaciones y con quiénes no), cómo (qué medidas de prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual debemos utilizar), dónde (lugares que están permitidos y prohibidos), qué (tipo de relación que podemos tener con terceras personas y/o tipo de prácticas sexuales) o cuándo (días u horarios permitidos o prohibidos). Y, por supuesto, incluyendo nuestro derecho a veto, es decir, el poder pedirle a tu pareja principal que no se acueste con esa persona, exponiendo siempre los motivos.