“Maldita Jefa” de Daniela Viviani: “Hay que orientar el diálogo sobre hechos y situaciones concretas, tratando de dejar las emociones afuera”

“Maldita Jefa” de Daniela Viviani: “Hay que orientar el diálogo sobre hechos y situaciones concretas, tratando de dejar las emociones afuera”

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Conversamos con la autora sobre la fauna del mundo de las oficinas en Chile, arribismo, despotismo, feminismo y mucho más.

Al comenzar en un nuevo trabajo siempre tenemos muchas expectativas y deseamos encajar lo mejor posible con el equipo. La proyección de ser un aporte en la empresa y desarrollarse como profesional nos hace sentir activos y motivados a dar lo mejor de nosotros.

Sin embargo, siempre hay “detalles” que no se pueden prever como le pasó a Laura Rojo, protagonista de “Maldita Jefa” un libro editado por Editorial Planeta que cuenta la historia de una joven profesional que se decide a trabajar exclusivamente por plata pero en ese camino evidentemente debe enfrentarse a la realidad que le golpeará el rostro al descubrir que Berta Mondaca, su jefa y líder del equipo de una prestigiosa empresa extranjera radicada en el corazón de Sanhattan, es en realidad una maldita, temible e incompetente.

Esta es la primera novela de Daniela Viviani y está llena de humor e ironía. Un punto interesante es que el libro originalmente fue parte del blog de cabralesa.com, y en el camino tomó forma y fuerza. Hoy su autora conversa con Belelú para ahondar un poco más en la fauna del mundo de las oficinas en Chile, arribismo, despotismo, feminismo y mucho más.

-El mundo laboral es complejo, especialmente cuando tu trabajo está organizado desde una perspectiva principalmente comercial. ¿Cómo sobrevive un creativo en ese ambiente?

Con proyectos propios que realizas de forma paralela al trabajo y llenando de stickers, ilustraciones y fotos el cubículo que te tocó ocupar en la oficina. 🙂

– Sin duda, para una mujer es un gran desafío posicionarse en el mundo profesional. La discriminación, la venta de humo, la incapacidad de ver las habilidades de las mujeres por sobre el género, etc, lo hacen más complejo. ¿Crees que esto puede mermar la actitud de las mujeres frente a otras al estar dentro de este sistema?

Claro, todo eso que mencionas (y agregaría la brecha salarial con los hombres) es una mochila muy pesada que debemos cargar las mujeres y que nos puede volver muy competitivas frente a nuestras colegas. Y es que queremos hacerlo bien, pero también queremos cuidar el puesto. Queremos ser amables, pero si se nos pasa la mano podríamos mostrarnos débiles frente a los demás. Y en busca de este equilibrio, claro, podemos ponernos muy pesadas entre nosotras.

-¿Era de esperar que una mujer (sea o no sea tu jefa) te entienda y se ponga en tu lugar?

Claro, una espera mucha más empatía de parte de una mujer y en muchos casos la recibe, lo cual es maravilloso para un ambiente de trabajo saludable. Pero, obviamente también se da lo contrario, con una mujer que trata a otras féminas de forma especialmente dura, como si funcionara bajo el lema: “Como yo ya (tuve hijos/defendí la pega/sufrir maltratos/etc.), yo sé que tú también puedes aguantar todo esto”.

Y cuando se da lo contrario y una mujer la pasa mal con su jefa, es que a esta última le costó mucho llegar al puesto donde se encuentra. Es como si la mujer que la pasó mal le devuelve a mano a la que la sigue bajo el lema: “Como yo ya (tuve hijos/defendí la pega/aguanté maltratos/etc.), yo sé que tú también puedes superar todo esto”.

-En el mundo neoliberal para ser exitoso debes estar cerca de las agencias y si la oficina está ubicada en un barrio “cuico” mucho mejor. Esto da pie a una serie de estereotipos que algunos profesionales buscan encarnar para lograr sus metas. ¿Qué opinas de esto? ¿Y cuál es la fauna que observas en torno a esto?

Realmente, creo que todos podemos caer en un estereotipo para los demás. Entonces, pareciera que el asunto va más por cuál de esas etiquetas te sientan mejor. Por ejemplo a mí, por mi forma de vestir, solían etiquetarme como artista y diseñadora, aunque trabajaba en comunicaciones. Pero que me dijeran eso me encantaba porque no me identifico con el estereotipo de mujer para el área corporativa más asociado a uñas pintadas, ropa costosa y peinado perfecto. Ahora, ¿esos detalles pesan al momento de encontrar o subir de puesto? Creo que sí y demasiado para mi gusto.

-¿Cómo superar a un jefe abusador y dictatorial en pos de conseguir el desarrollo profesional que se supone uno como trabajador busca cuando entra a una pega?

Bueno, cada caso es diferente, pero lo que a mí me sirvió para tratar con una jefatura difícil fue orientar el diálogo sobre hechos y situaciones concretas, tratando de dejar las emociones afuera. Esto último, sirve especialmente para llegar a acuerdos sobre funciones, objetivos y horarios con el jefe.

-¿Qué te gustaría destacar de “Maldita Jefa”?

¡Que es una novela con mucho humor! Me gusta recordarle eso a la gente porque mi intención nunca ha sido estresar a alguien con la lectura de mi libro, sino que invitarlo a participar de un espacio común sobre jefaturas terribles por los que muchos hemos pasado. Guardando las proporciones, como si fuera una rutina de Coco Legrand (¡maestro!) escrita en un libro.