Siete discusiones que llevan a una ruptura en una pareja

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Relaciones hay tan variadas como los motivos de ruptura, pero las parejas muchas veces suelen romper sus lazos por motivos similares.

El sitio Huffington Post reunió las siete discusiones que, según terapeutas matrimoniales, son las comunes y las que preceden a una ruptura amorosa.

Frecuencia del sexo

“Parecemos amigos”, es lo que algunos dirán. No todas las parejas ven el sexo como prioridad, pero muchos creen que es parte fundamental de una relación satisfactoria. Cuando el sexo queda en segundo plano, no tarde en aparecer esta discusión, explica Sari Cooper, terapeuta encargada del programa Sex Esteem.

“El miembro de la pareja que se queja lo hace para comunicarle al otro que la llama de la pasión se está apagando y que la falta de contacto sexual ya no es aceptable”, dice. “Si el que recibe la queja no está dispuesto a esforzarse por hacer que vuelva a surgir la conexión erótica, es posible que la situación acabe en ruptura”.

“Nunca debimos empezar a salir”

“Cuando los recuerdos positivos empiezan a desvanecerse, es señal de que la pareja se está distanciando emocionalmente”, explica la terapeuta Kari Carroll. Recordar solo lo negativo por sobre los recuerdos bonitos, es señal de que las cosas no andan bien.

La forma lógica de revertirlo, es obviamente, recordar con cariño los momentos buenos vividos. Lo que Carroll recomienda es ver fotos antiguas que evoquen a buenos momentos.

“Lamento que te sientas así”

Una disculpa que no suena lo suficientemente sincera puede dañar una relación. Más aún si después de una discusión acalorada, solo sabes contestar: “Lamento que te sientas así”, lo que en realidad haces es despreciar sus sentimientos con una disculpa que no es una disculpa, señala la terapeuta de Chicago Daniella Kepler.

“En vez de reducir la tensión, este tipo de disculpa se interpreta como una muestra despectiva o de condescendencia”, asegura. “Si pides perdón por cómo se siente tu pareja no le transmitirás que estás entendiendo por lo que está pasando. Estos intentos de disculpa frustrados son otra señal de un posible futuro infeliz”.

“Siempre/Nunca haces esto”

El uso de generalizaciones y de palabras como nunca o siempre, puede provocar resentimiento o discusiones más graves, según el terapeuta matrimonial Marni Feuerman.

“A veces la gente se da cuenta de que está utilizando términos extremos y frena en seco”, afirma. “Otras veces, hay quien empieza a creerse que la realidad es así; ‘Siempre hace más caso a su madre que a mí’, por ejemplo. Ese tipo de cosas pueden hacer que la relación acabe estallando”.

Actitud evasiva

Evadir durante una discusión es un pecado capital según Feuerman, y más aún es terrible si lo notas o si se convierte en parte de la discusión en sí.

“Cuando uno de los miembros de la pareja no está dispuesto a implicarse y resolver el conflicto, los problemas ganan intensidad”, afirma. “A veces, la persona que se va durante la discusión simplemente lo hace porque se agobia y necesita relajarse, pero tiene que estar dispuesta a volver para seguir con la conversación y resolver el problema. Es fácil que la pareja entre en una dinámica que les acabe llevando a la ruptura”, agrega Feuerman.

“Yo hago todas las tareas de la casa”

Las tareas cotidianas afectan más de lo que parece. Según un estudio realizado el año 2015, las parejas que se reparten de forma igualitaria las tareas del hogar tienen más sexo.

“Las parejas que vienen a terapia conmigo siguen discutiendo por las tareas de la casa hasta que solucionan problemas más profundos, que normalmente suelen estar relacionados con el desequilibrio de poder en la relación”, explica Carroll. “Mientras que las personas que mantienen relaciones más equilibradas no tienen problema a la hora de encargarse de ciertas tareas o responsabilidades”.

“Esto se debe a que en toda relación romántica queremos sentirnos comprendidos y valorados a un nivel emocional muy profundo”, agrega. “Si te ocupas de las tareas igual que tu pareja, la estarás demostrando que la valoras y te preocupas por ella”.

“No quiero discutir más”

La terapeuta Amy Begel asegura que el hecho de que se acaben las discusiones puede ser el principio del fin. “Es prácticamente un divorcio emocional simbólico: uno de los miembros de la pareja está demasiado distanciado emocionalmente como para que le importe”, comenta.

“Cuando uno de los dos dice que no quiere discutir más está dando por hecho que el otro no le va a escuchar. Pero cuando los problemas no se hablan, surgen los conflictos internos, y esa es la razón por la que mucha gente decide divorciarse”, agrega.