Candidata a diputada del Frente Amplio: “Necesitamos una Ley Integral de Género que entienda la violencia desde múltiples espacios”

por

1 posts

Conversamos con una de las fundadoras del FA y candidata por el distrito 13 Gael Yeomans Araya, sobre su postura feminista, dirección programática y tareas pendientes en políticas de género.

Se vino desde Rancagua a estudiar a la capital, aunque decidió continuar su vida la comuna de El Bosque, la cual busca representar en las próximas elecciones parlamentarias del 19 de noviembre como diputada. Establecida como una candidatura feminista, Gael Yeomans, militante de Izquierda Libertaria, aunque inscrita por Revolución Democrática, pretende asegurar un cupo en el distrito 13, con la intención de potencial los derechos sociales y democratizar los espacios de poder.

Egresada de Derecho de la Universidad de Chile, a sus 28 años, Gael ha estado presente en numerosas reivindicaciones estudiantiles y fue una de las fundadoras del Frente Amplio, siendo dirigente nacional de este. Con un largo historial en movilizaciones sociales y temáticas de género, quisimos conocer más sobre su historia e impresiones:

-¿A raíz de qué parte tu fijación por las temáticas sociales y populares?

En mi familia siempre hubo una tendencia hacia la izquierda, a discutir y analizar temas de manera política. Eso venía conmigo, y cuando estaba en el colegio, particularmente en la enseñanza media, me involucré en las Juventudes Comunistas; tenía 15 años. En ese entonces, en Rancagua no habían tantas organizaciones, y a esa edad me sentía más ligada a ese pensamiento. Para mí entrar a la universidad fue un cambio importante. Ahí comencé a interiorizarme en las distintas organizaciones que existían, que eran bastantes.

-Desde tus inicios fuiste miembra de Izquierda Libertaria, una organización que tiene un frente feminista. ¿Crees relevante que todos los partidos u organizaciones sociales tengan un campo de acción feminista?

De todas maneras. Hace un tiempo, desde el mundo estudiantil no era un tema; la política no estaba tan vinculada a temáticas de género. Cuando estaba en la universidad, muchas organizaciones tenían una vida organizacional bien machista. Varias compañeras se sentían miradas en menos y para qué decir a la hora de optar a cargos. Ese fue uno de los cuestionamientos que en 2012 nos hizo empezar a trabajar en el Frente de Estudiantes Libertarios (FEL). Si la organización tenía un trasfondo libertario, iba de la mano con entender la libertad de hombres y mujeres por igual.

-Dentro del feminismo han existido diversas escuelas. ¿Con cuál te identificas y qué representa para ti posicionar tu candidatura desde este plano?

Una de las discusiones que siempre hubo fue si conformábamos una organización feminista o una organización política donde el feminismo fuese transversal a todas las luchas que tuviéramos. Yo me incliné por esto último. Creo que en la política todas las temáticas tienen que tener una visión de género y es importante que las mujeres que hacemos política tengamos una visión desde esta vereda. Hay muchos referentes, que considero que en Chile se deberían retomar. Julieta Kirkwood, por ejemplo, es una pensadora importante para nosotras. El homenaje que hizo RD a Elena Caffarena, también me pareció relevante para rescatar a mujeres que han luchado por avances en este país.

-En la encuesta Humanas dicen que más de 50% de las mujeres, independiente al nivel adquisitivo, no se declara feminista. ¿Consideras que hay un tema de educación pendiente con el feminismo?

A veces la idea sobre el feminismo se tiende a tergiversar, sobre todo cuando se dice que con el feminismo se quiere que las mujeres estén por sobre los hombres y que los hombres pierdan sus derechos. Lo cierto que es el feminismo busca igualdad de derechos, porque amba/os somos sujetos de derecho. Actualmente se hace énfasis en la violencia que sufrimos como mujeres y que estamos muy por debajo de los derechos del hombre, pero también hay un mundo que es conservador, machista y que busca construir los términos de muchas discusiones. Hay sectores políticos concretos, como la misma alcaldesa de Maipú, que dijo que “ella no era feminista, sino que creía en la igualdad”; esa es una evidencia clara. Creo que hay que conversar con las mujeres transversalmente y hacer entender que el feminismo es igualdad de derechos, no otra cosa.

-Algunos teóricos plantean que tras las formas de dominación subyacen las jerarquías, ya sea en lo político o las relaciones de género. ¿Cuál es el compromiso que debiese tener una mujer libertaria, asumiendo un cargo de representación?

Tomamos la definición de ir a disputar la política a puestos institucionales, porque creemos que ahí se definen muchas cosas que son importantes para el pueblo de Chile. Si nos quedamos fuera de eso, hay muchas luchas que no van a encontrar puerto, porque quienes definen esas políticas, no les interesa escuchar a las organizaciones sociales. Eso sí, creemos que es esencial mantener los dos pies; tener puestos institucionales que nos permitan avanzar, pero siempre mantener nuestro rol activo en los movimientos, porque sin eso no hay fuerza para hacer cambios. Creemos que es necesario generar una ruptura que nos permita generar más democracia para garantizar nuestros derechos.

Ahora, como mujer, creo que hay que cambiar cómo se está haciendo política. Hay políticas públicas que han dejado mucho que desear, porque siguen mostrando a la mujer en un rol machista, por ejemplo el bono por hijo. Se sigue mantenido una visión de la mujer que no es la tenemos hoy como sujeta/os de derecho. Para avanzar hay que tener más mujeres en cargos. Uno mira hacia las grandes coaliciones y se encuentra con mujeres que no tienen esta visión y tienen pronunciamientos sumamente machistas y vejatorios para las mismas mujeres. Hoy podemos usar los cargos de representación como vocerías, pero también como un espacio de disputa. Si queremos avances para el pueblo (asumiendo que hay gente que vota en contra), tenemos que disputar el poder, aunque siempre tiene que ir de la mano de otros procesos.

-Has dicho que buscas representar a las comunas que forman parte del “patio trasero de Santiago”. ¿Cual es la dinámica que viven las mujeres en las comunas el distrito 13?

Creo que la realidad de estas comunas es diferente, la calidad de vida es diferente. Aquí se dejan caer las consecuencias más grandes del modelo que estamos viviendo. Tenemos que transportarnos muchas horas para poder trabajar, están los mayores índices de delincuencia y violencia hacia la mujer; están las mayores tazas de denuncias. Hay una realidad de la que hay que hacerse cargo desde la política. La violencia hacia la mujeres también pasa en otras comunas, pero este es el espacio en el que estoy, donde nos hemos desarrollado, y queremos seguir trabajando aquí.

-¿Qué temáticas identificas como urgentes para ser abordadas en el plano parlamentario?

En nuestro programa hay una serie de iniciativas. Creemos que es necesario impulsar una Ley Integral de Género, que entienda la violencia desde múltiples espacios, no solo desde lo familiar, sino también en el pololeo, cuestión que no está tipificada. También creemos que, en ese marco, hay que garantizar las medidas de protección, para que no se termine por desistir de las denuncias. La institucionalidad tiene que adaptarse a esa situación. Al mismo tiempo, creemos que hay diferentes formas de violencia, como la violencia institucional. En eso también se tiene que legislar.

Otro tema importante tiene que ver con la valorización del trabajo doméstico o la crianza de los hijos, porque hoy no se consideran un trabajo. Las cotizaciones de las mujeres son castigadas porque, por esto, muchas veces tienen que dejar de trabajar. El Estado tiene que hacerse cargo de que tengan pensiones dignas. Así mismo, en materia de igualdad de salario, creemos que, aunque se ha avanzado, no es suficiente, porque las empresas siguen teniendo resquicios que mantener las diferencias. Hay que adoptar un rol mucho más fuerte de lo que se ha hecho.

-¿Qué te parece que al “Debate sobre Derechos Humanos de las Mujeres”, hayan llegado solo dos candidaturas (Beatriz Sánchez y Marco Enríquez-Ominami)?

Creo que incluso aunque una candidatura tenga opiniones divergentes, no se puede dejar de asistir a un debate. Esto hace que sea mucho más difícil plantear las discusiones correspondientes, porque negarse al diálogo es negar la política.