Quiero ser perfecto para ti

¿Dejarías de ser tú para tener una relación perfecta?

Si tu pareja te dice que te cambies de ropa porque no le gusta que te miren en la calle. O que dejes de juntarte tanto con tus amigos. O que no sigas bailando de manera tan provocativa cuando estén sus amigos porque se van a llevar una mala imagen de ti. ¿Lo harías?

Muchos dejan de hacer o comportarse como les gusta simplemente porque su pareja se los pide. Es cierto, cuando las personas están en pareja, ambos deben ceder en muchas cosas por respeto, cariño o simplemente para que funcione.

Pero dónde poner el límite. Hasta qué punto se puede transar con el otro y no convertirte en la versión que él o ella quiere de ti.

En más de una ocasión he escuchado a chicos que terminan su pololeo, quejarse de haber perdido el tiempo, que ahora sí pueden hacer las cosas que les gusta, que se liberaron de una gran carga que tenían sobre ellos.

Entonces, para qué estar en pareja si realmente no eres quien quieres ser. Está bien querer agradarle al otro, escuchar juntos la música que le gusta, conocer su mundo y distracciones, ¿pero eso debe significar que también te guste a ti?

Para qué cambiar y amoldarte tanto si terminas siendo una copia del otro, viviendo una vida que no te pertenece, juntándote con sus amigos, viendo los programas y series que le gustan y tocando los temas que el otro inserta en tu mundo.

Es así como el dicho “nunca terminas de conocer a las personas” se convierte en el tema principal del gran montaje que muchos crean para vivir una vida perfecta con el otro.

Muchos hombres pasarán por la vida de muchas mujeres, dejando su eco, recuerdos, trancas y descargos, pero asumir que fue una pérdida de tiempo, también significa asumir que la culpa es de quien se comporta como una plasticina amoldable para agradarle al otro.

¿Dejarías de ser tú para tener una relación perfecta?

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