Las protagonistas de esta historia -Carla y Pamela- comentaron estar muy emocionadas y felices “porque se hizo justicia”.


Después de más de cuatro meses de investigación finalmente la jueza del Tercer Juzgado Civil de Santiago, Soledad Araneda Undurraga, falló en contra de la Sociedad Marín Limitada, luego de que el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) presentara una acción de no discriminación a favor de una pareja lésbica a la cual se le impidió en julio pasado al acceso al Motel Marín 014, de Providencia, sólo en razón de su orientación sexual.

Cuando la demanda se presentó les contamos esta historia que fue repudiada por cientos de personas y luego incluso se convirtió en una de las banderas de lucha por el respeto a los derechos de los homosexuales en Chile. Gracias al trabajo del Movilh y el juzgado esto terminó con una sanción al Motel Marín 014 condenándolos a pagar 50 UTM a las afectadas y ordenando que “la sociedad Comercial Marin Limitada, en lo sucesivo, no podrá prohibir, ni restringir el ingreso de parejas homosexuales basada en la orientación sexual”, la penas más altas contempladas en la Ley Zamudio.

Rolando Jiménez, presidente del Movilh declaro que “Este es un fallo histórico, un hito por cuanto se ha ganado la primera demanda que se presentó por la Ley Zamudio y porque sienta un precedente inédito para que a ninguna personas se le niegue un servicio o producto en razón de su orientación sexual o la identidad de género. Estamos felices porque se ha alcanzado justicia para estas jóvenes y porque esto sin duda alentara a más personas a formular denuncias por discriminación”.

Por su parte las protagonistas de esta historia -Carla y Pamela- comentaron estar muy emocionadas y felices “porque se hizo justicia. No sólo por nosotras, sino por todas las parejas de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales que desde hoy pueden sentirseamparadas por la Ley Zamudio frente a actos de discriminación”.

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Sobre el autor

Periodista, loca y desenfrenada. No tiene mascota ni hijos. Ama la cultura y el esmalte de uñas. El cine es su perdición y últimamente se ha puesto bastante farandulera, aunque en la universidad prometió que nunca lo haría. En Twitter es @dleigthon

Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

937d028bcef0956664fd9609f4a49f3e

Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

libre-de-esclavitud-infantil

"Child Labor Free" cuenta con el apoyo de UNICEF y ya tiene un prototipo de la etiqueta que será presentada en la próxima semana de la moda de Nueva Zelanda.

Caso GAP y Victoria’s Secret

[caption id="attachment_523820" align="aligncenter" width="660"]Child Labor In China Niña China trabajando en el algodón.[/caption] Existen diversos casos al rededor del mundo. Un ejemplo es el de GAP que en 2007 se convirtió en un gran escándalo tras conocerse la investigación del Sunday Observer que reveló que la marca usaba niños para hacer camisetas para niños. ¿Irónico no? También muy conocida es la historia de lo ocurrido con Victoria’s Secret en 2008, la compañía de lencería más famosa del mundo lanzó una campaña publicitaria asegurando que el algodón usado estaba libre de pesticidas y provenía de tratos justos. El asunto es que un año después Bloomberg News publicó una historia que rompería el corazón de millones de fanáticos de Victoria’s Secret en todo el mundo. El medio especializado en economía, informó que en la recolección de este algodón se usaba a varios niños ya que sus manos eran más pequeñas y rápidas, mucho más eficientes para este trabajo. Además, hubo una historia que particularmente la mayoría recuerda y es la de una niña de 13 años que era obligada a trabajar por su padre adoptivo. Ella debía hacer los surcos donde luego se plantaba el algodón y además estaba en pésimas condiciones alimenticias.

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Sin embargo, existe una organización sin fines neozelandesa llamada "Child Labor Free" que nació con el objetivo de crear una etiqueta ética la cual acredite que las empresas que la usen no están relacionadas al trabajo infantil en ninguno de los procesos de producción de sus productos. Claro que para esto, la empresa debe someterse a la auditoría independiente de la consultora Ernst & Young. Michelle Pratt es la directora general y fundadora de Child Labor Free y declara que el trabajo de protección a los niños en la industria de la moda se encuentra en paralelo al de los productos con etiqueta "cruelty free" en la fabricación de cosméticos.

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Hace años que se viene hablando de las grandes empresas transnacionales que subcontratan fábricas en países con gran riesgo social ya que de esta manera abaratan costos. El grave problema es que las segundas también tienen el mismo objetivo y para esto tienen paupérrimas condiciones laborales, sus trabajadores a diario se encuentran sometidos a tratos esclavizantes e incluso emplean a niños y los explotan. De acuerdo a la cifra entregada por Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo hay más de 168 millones de niños trabajando, especialmente en la industria de la moda.

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