Decir Sí... Todo el Rato

Obra de Teatro en Lastarria 90:

¿Qué podría tener en común un barbero, el neoliberalismo y la idiosincaracia del chileno?. Para tratar de descubrirlo entrevisté a Nicolás Pávez  (actor), quien dirige y nos presenta la obra de teatro "Decir Sí"

¿Hay que decir Sí?

A través de la inusual relación que establece un cliente y su barbero, se plantean interrogantes y se arriesgan respuestas que hablan de los medios y los conglomerados empresariales que nos "cobijan" con sus cadenas de productos y servicios.

Con este planteamiento de telón, la puesta en escena de "Decir Sí" (protagonizada por Ernesto Orrellana, Pablo Tellier; producida por Tamara Ferrada y escrita por  Griselda Gambarro) nos muestra la relación que un cliente cualquiera sostiene con su barbero. Gracias a este encuentro, se observa el enfrentamiento con "El Otro". Ese otro no es nuestro jefe, no es nuestro amigo, no es alguien a quien podamos encarar con nombre y apellido. Es "el otro" con nombre  de sociedad y apellido de marca. El otro que, muchas veces, nos deja con una sensación de frustración y de impotencia que, mal llevada, puede ser nefasta. Tal como en la obra...

La obra fue escrita durante 1981, en plena dictadura militar Argentina. Griselda Gambarro, novelista y dramaturga, encuentra en este guión la plataforma ideal para denunciar la arbitrariedad del poder que ella sintió en esa época de sumisión social.

¿Dónde y cuándo podemos Decir Sí?

La temporada empezó el 4 de noviembre y se extenderá hasta el 28 de este mes en Lastarria 90. Las funciones son los días, jueves, viernes, sábado a las 20:00 hrs. y los domingo a las 19:30.

Las entradas cuestan $3.000 (general); y $2.000 (tercera edad y estudiantes)

Sí... yo "Dije Sí"

Después de ver la obra me quedo dándole vueltas al tema. Comparto muchas  de lass apreciaciones que allí se plantean. Sin embargo, me atosigo de preguntas, las mismas que planteo a su Director, el actor Nicolás Pávez  ( "El rucio de los cuchillos", "After", "Ensayo sobre tío Vania" entre otras) y lo acribillo a preguntas. Atento y cortés, Nicolás contesta:

“Disfrute ahora, pague después”

La obra retrata al chileno promedio, el mismo que pulula en el metro, en las filas de los bancos, el que celebra el término de la semana en el happy hour con los colegas. Si alejas tu mirada de los adultos y la diriges hacia  los  jóvenes entre 18 y  30 años, ¿qué relación ves entre los postulados de la obra y ellos?

Nicolás: Ellos  son una generación que se caracteriza por coexistir en un mundo que los obliga a un continuo cuestionamiento sobre los pilares que sostienen sus ideales, principios, verdades y nociones que demarcan su existencia. Ahora, pese a ese cuestionamiento continuo, creo que el sistema de poder al que nos enfrentamos a diario, nos atraviesa sin discriminación, o como diría Michel Foucault “capilaramente”. Como se señala en un comienzo de la obra “Nadie discute que el capitalismo a llegado para quedarse” y resulta cada vez más difícil imaginar un cambio más o menos drástico en él. Es en este espacio donde esos ciudadanos son obligados de alguna manera a aceptarlo y por más conciencia que estos tengan sobre este sistema de poder, no alcanzan a digerirlo y a intentar modificarlo de manera colectiva, ya que esta maquina de poder va más rápido que ellos.

¿Crees que, por idiosincrasia, estamos casi condenados a "agachar el moño" y decir siempre si? Dado lo difícil que puede ser cambiar la cultura de la ciudadanía.

Nicolás: Condenados no. Las conductas sociales de los individuos, así como cualquier conducta humana está determinada por sus emociones, y sabemos que las emociones cambian y se modifican. Lo que hay que esperar para que se produzca un cambio, es que la sociedad en conjunto sea capaza de querer algún cambio, sabemos que hoy es muy difícil y prácticamente no se espera que suceda, pero no imposible. En este caso para mí los viejos tienen derecho a resignarse y ser pesimistas y creer que la sociedad no pude tener cambio, nosotros los jóvenes derechamente no.

Y ¿Qué opinas respecto al consumo cultural en Santiago actualmente? te lo pregunto porque -querámoslo o no- esta es la ciudad donde más actividades hay, especialmente en esta época.

Nicolás: Lógicamente me parece que es poco y un tanto pobre. Solo un segmento de la población está dispuesto a consumirla, pero también es solo ese segmento que de algún modo tiene acceso y le otorga un valor importante al consumo cultural. Creo que cualquier intento por promover y acercar el fenómeno cultural a todas las personas siempre son buenas noticias. Creo si que estamos menos avanzados que otros países Latinoamericanos, como en el caso de Argentina por ejemplo, por que tenemos menos años de habernos desprendido de una dictadura importante y eso al final de cuentas pesa.


Crees que este advenimiento y masificación de las redes sociales ayudará a que este fenómeno cambie en el mediano plazo? digamos 3 a 5 años

Nicolás:Me imagino que sí. De todas maneras yo le tengo un poco de sospecha a estos fenómenos de redes sociales y de masificación como tu dices, creo que Internet es una herramienta muy potente y muy valiosa, sin embargo yo no tengo Facebook, y eso no me impide estar “conectado” con las cosas que van ocurriendo a diario. Ahora eso va a suceder dentro del marco del consumo y masificación, que no es lo mismo en ningún caso, que un cambio en la cultura. Eso se modifica a través de un proceso lento, de generación en generación.

¿Puedes contarnos algunos de los planes de la compañía "Teatro Sur" (integrada por Ernesto Orellana Gómez, Nicolás Pávez y Tamara Ferreira) ? Y ¿Con qué nos sorprenderá en el corto plazo?

Nicolás: Tenemos algunos proyectos para hacer a futuro. Lo primero es continuar dando funciones con la obra “Inquieto” que es un proyecto ganador de Fondart y del Fondo del Libro que por razones de tiempo no pudimos seguir dándola. Y por otro lado estamos trabajando en una adaptación de una novela “Las partículas Elementales” del Francés Michel Houellebecq. Todo eso para el próximo año.

Y por último: tu, Nicolás: ¿Dices sí?

Nicolás: Hay pocas cosas que realmente acepto abiertamente y fluyo. En ese sentido cargo con un prejuicio, una sospecha constante que creo que tengo que cambiar. Pero en mi vida personal acepto mi relación de pareja y en ese caso acepto el amor como energía vital y una forma de ser y estar en el mundo para emprender cualquier tarea y cualquier tipo de relación. En el documental de Slavoj, Zizek el Eslavo aquel que ponemos como inicio de la obra, habla acerca de este tema y concluye algo muy novedoso. Que en la elección profunda de amar a una persona se ejerce un acto muy violento, puesto que en esa elección nosotros generamos un cambio, un desequilibrio en el caos de la materia. A mi me gusta mucho esa idea, sobre todo en el contexto económico, político y social en que nos encontramos, en donde: Todo es para todos, en donde se privilegia el consumo, en donde prevalece el “disfrute ahora, pague después”, en donde se exalta la idea de hacerle culto al presente, en donde el deterioro de las relaciones personales cada vez más se vuelve la regla. Pienso al igual que él, que en ese preciso sentido formal el amor es el mal.

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